Estación de servicio Echeverría y Paseo Peatonal
El proyecto resultó ganador del concurso convocado por el comitente para concebir la transformación integral de toda una manzana de Buenos Aires. Las bases del concurso requerían una revisión estratégica del concepto de estación de servicio, complementando las funciones habitualmente destinadas a la carga de combustible, asistencia mecánica a los vehículos y un puesto comercial con una ampliación de prestaciones hacía muy diferentes usuarios, integrando nuevas tecnologías y nuevos paradigmas de sostenibilidad y articulación con la comunidad. El proyecto interpretó esta agenda proponiendo una plaza con servicios organizados en una red de nodos que aportan infraestructuras de soporte tanto para las innumerables actividades que realizan caminantes, corredores y ciclistas sobre el corredor verde público como para apoyar la vinculación estratégica entre los tejidos interiores de la ciudad y la red de autopistas hacia las áreas suburbanas de la ribera norte de la ciudad.
Sobre ese suelo muy activo se construye una extensa galería, que se integra a la continuidad del arbolado de los parques incluyendo ahora una gran sombra artificial, capaz de albergar una diversidad de equipamientos que apoyan y estimulan múltiples actividades a escalas muy diversas. Mientras los parques, la nueva plaza y la galería y su sombra determinan una organización estable, apoyada en la cualidad de lugar de encuentro y abastecimiento, los programas particulares se disponen con lógicas preparadas para adaptarse a cambiantes paradigmas energéticos y comerciales. El edificio como conjunto se integra al paisaje con una forma singular pero complementaria a la secuencia de equipamientos que animan desde su concepción a este encadenamiento de parques y ecosistemas ribereños.
La galería es una estructura de hormigón de grandes luces que soporta una cubierta vegetal, concebida como un parche ecológico para reimplantar comunidades vegetales específicas y propias de la ecorregión pampeana y del espinal, que fueron desplazadas por el modelo de parquización de los siglos XIX y XX. Esta acción consolida una microreserva urbana que fomenta la reinserción de especies animales y vegetales de regreso a la ciudad, integrándose al flujo de biodiversidad en un intervalo propicio como punto intermedio entre el ecosistema ribereño protegido en Ciudad Universitaria y su continuidad aguas arriba, y la Reserva Ecológica del Área Central aguas abajo. Este paisaje autóctono aporta además mejoras sustanciales para las vistas desde los edificios residenciales vecinos y las maniobras de despegue y aterrizaje desde Aeroparque, y compensa los efectos de isla de calor de los pavimentos vehiculares, también mitigado por el tendido de sombra.
Las actividades programadas se organizan disponiendo la estación de servicio hacia el frente de la avenida Alcorta, concentrando el mayor flujo vehicular y sus maniobras en una banda encuadrada por dos volúmenes cerrados y su continuidad con la plaza pública. A un lado, los servicios gastronómicos y espacios de trabajo colaborativos con su expansión hacia la calle Juramento y la plaza vecina. Al otro, los servicios a los vehículos y la administración, acotando el playón de descarga de combustible en un área segura sobre el frente hacia la calle Echeverría. Sobre el frente opuesto a la avenida, un pasaje abierto se aleja del ruido y busca una zona peatonal segura que cruza la manzana conectando las dos calles laterales y facilitando la continuidad de los parques aportando numerosos servicios específicos a ese paseo (bebederos para personas y mascotas, áreas de descanso, puntos de reparación e inflado de bicicletas, duchas y vestidores, exposiciones, puntos de carga de dispositivos personales, mesas para comer al aire libre, etc.). Esta organización general, que administra las proximidades y distanciamientos entre usos estratégicamente, al mismo tiempo los integra en un espacio público unificado definido por un suelo continuo, soporte de canteros, alumbrado y equipamientos. Allí se implantan las columnas de hormigón, cada una capaz de sostener un módulo circular de capitel y losa. Su disposición variable permite aproximarlas hasta integrarlas para obtener estabilidad y rigidez, o distanciarlas convenientemente para modelar los espacios cubiertos, semicubiertos y descubiertos de esta plaza de movilidades compartidas de baja velocidad, con prioridades selectivas que actúan localmente guiadas por cordones, bolardos o canteros vegetales. El nuevo sistema botánico de este suelo combina la recuperación, el transplante y la incorporación de arbolado, que propone una continuidad con el histórico proyecto de Thays para el Parque Tres de Febrero, sumando árboles de la región chaqueña argentina con una floración escalonada y dinámica.
Los programas cerrados se conforman con dos volúmenes de carpinterías modulares transparentes, translúcidas u opacas, que circundan los espacios conformando frentes planos con aristas convexas rodeando columnas. Sus variaciones integran en un sistema muy continuo los diferentes grados de confort térmico, acústico y visual aptos para cada situación. El espacio definido entre envolvente y borde de cubierta también varía para producir áreas semicubiertas y descubiertas donde se localizan expansiones que activan todos los frentes y dotan a la estación-plaza de actividades intensas bien distribuidas.
El volumen de servicios gastronómicos se organiza en un espacio que rodea una cocina abierta, concebida para aumentar el interés y volver transparentes todos los procesos de elaboración, con un frente de intercambio entre producción y consumo hacia un salón de doble altura. Este amplio espacio interior se integra mediante un hall con un área más amplia y variada, con mesas colectivas y lugares de estar con sillones y mesas bajas rodeando un núcleo de servicios y vinculado por una escalera con los espacios de trabajo colaborativos en la planta alta. El entrepiso es una bandeja con losa de steel deck y vigas metálicas suspendida por tensores de la estructura primaria de hormigón, rodeada por frentes bajos de madera que integran la tecnología de climatización y ventilación mecánica y se continúan debajo como cielorrasos fonoabsorbentes. Sobre ese soporte se organizan espacios de trabajo informal y algunos servicios, incluyendo algunas salas de reunión con acondicionamientos más controlados.
También el volumen que contiene los servicios a los vehículos y las áreas administrativas incluye un entrepiso metálico suspendido, que se retira de una cara para
dejar en doble altura el espacio de taller mecánico, conformado como un frente abierto e integrado acorde a la creciente tecnificación de ese servicio. En ambos entrepisos se abren claraboyas moldeadas que aportan luz natural al centro de los volúmenes cerrados.
La estrategia de climatización, ventilación, manejo de aguas y las tecnologías de construcción del proyecto, se orientan integral y estratégicamente a mejorar las condiciones de calidad urbana-ambiental con un diseño a la vez innovador y sostenible.